(Por José de Alzaga).- Amigo lector: recalé nuevamente en Davos, ese escenario donde el invierno y el poder comparten un mismo idioma: el de la seriedad. Mientras la nieve imponía su orden blanco sobre el paisaje, llegó a mis manos una defensa que no debería haber existido. En un lugar donde se discuten guerras, mercados …










