Hace casi medio siglo, alguien advirtió que “el verdadero fascismo no lleva camisas negras, vende progreso”. Lo dijo fue Pier Paolo Pasolini, y sus palabras, en apariencia dramáticas para su tiempo, hoy resultan inquietantemente concretas. La sociedad de consumo, argumentaba, logró lo que el fascismo político no pudo: borrar culturas, uniformar vidas, domesticar voluntades y …










