Para una amplia audiencia que convirtió a Envidiosa en una de las series más exitosas de Netflix, la espera llegó a su fin. La nueva temporada de la primera historia romántica local, en la que la protagonista, lejos de ser un dechado de virtudes, presenta como característica destacada un pecado capital (y aun así logra …
Vicky se enfrenta al abismo de sus deseos en el esperado regreso de “Envidiosa”

Para una amplia audiencia que convirtió a Envidiosa en una de las series más exitosas de Netflix, la espera llegó a su fin. La nueva temporada de la primera historia romántica local, en la que la protagonista, lejos de ser un dechado de virtudes, presenta como característica destacada un pecado capital (y aun así logra hacer reír y conmover por partes iguales), ya está disponible en la plataforma que la vio nacer y crecer. Una de las principales innovaciones de esta tercera fase es la incorporación del reconocido director Daniel Barone, quien acompañó desde el inicio las producciones más afamadas de Adrián Suar.
“Si las dos primeras temporadas hablaban de la búsqueda del objeto del deseo, que era esta fantasía del amor romántico, la tercera empieza con un logro, y eso nos obligó, junto con la creadora Carolina Aguirre y los productores Adrián (Suar) y Diego (Andrasnik), a tomar ciertas decisiones y a romper con los objetivos previos del personaje principal”, afirma Barone. “Ya pasaron seis meses de la concreción de ese amor romántico entre Vicky y Matías. Entonces ahora podíamos centrarnos en los daños colaterales que trae el amor en general”.

En relación con esta temporada, el director agrega: “Nos enfrentamos al desafío de construir un universo muy diferente al de las otras temporadas, generar una nueva serie, pero con los personajes ya instalados y trabajados. No todo va a resultar tan fácil para Vicky y Matías, porque después de que se concretan los sueños siempre hay daños colaterales. Oscar Wilde decía que una de las peores tragedias que le podían pasar a los humanos era materializar sus deseos. A eso se suma que Vicky se enfrenta a otras cuentas pendientes: recibirse de arquitecta, tener un hijo, conseguir un trabajo en el que se sienta realizada. Muchas de las líneas de esta temporada tienen su anclaje en el mentado reloj biológico, pero también en las convenciones sociales sobre que hay una edad para cada cosa y objetivos que cumplir en cada etapa de la vida. Todo ese cóctel en la psicología de Vicky se vuelve aún más pesado porque ella tiene que mostrarle los logros a los demás. Cuanto más se viralice su felicidad en las redes sociales, mejor para ella. Eso hace que esta temporada sea un poco más oscura, más pesada, pero también más lúdica. El género de la comedia, la verdadera comedia, precisa necesariamente de un conflicto sólido como estructura base. De lo contrario, es una comedieta o un vodevil”.
Consultado sobre una de las relaciones más celebradas de la serie, la de Vicky y su psicóloga Fernanda (Lorena Vega), Barone señala: “Una de las decisiones fue ahondar aún más en esa relación, llevarla al borde del abismo y de la ruptura, para mostrarla en toda su hondura. Mostrar la omnipresencia de la psicóloga en la vida de Vicky a través de recursos más cinematográficos y artísticos. También dar cuenta de la intensidad que puede construirse entre una psicóloga, alguien a quien le contamos todos nuestros secretos y miserias, y la paciente. Vicky es un personaje que no tiene filtro, es muy libre. A mí, una de las cosas que más me atrajo es la impunidad que tiene. Es una impunidad que, a su vez, desnuda cierta hipocresía de su entorno, porque dice cosas que no se pueden decir, que no queda bien decir y que probablemente, en mayor o menor medida, sentimos todos. En términos narrativos y dramáticos, necesitamos un espacio donde haya control sobre el discurso, y ese espacio es la terapia”.

Uno de los aspectos estéticos en los que más se visualiza la mano del nuevo director es la incorporación de lo onírico y de los géneros fantástico y musical a la comedia. “Fue muy divertido. A pesar de que Griselda tiene una gran trayectoria en comedia musical, nos sorprendió a nosotros mismos la incorporación de ese género en esta nueva etapa. Eso fue posible porque ya teníamos un camino allanado con personajes que el público ya conocía, entonces podemos entrar en zonas de riesgo narrativas”.
Respecto de las anunciadas incorporaciones artísticas, Barone describe: “Estuvieron fantásticos. En lo personal, Nicky Nicole me sorprendió, no la había visto actuar. Fue increíble cómo se compenetraban con Griselda, como si hubiesen sido amigas de toda la vida, como si hubiesen hecho teatro juntas. De Agustín ‘Soy Rada’ Aristarán es evidente su talento multiverso, tremendamente versátil: es bailarín, es mago, es cantante. Espero contar con él para muchas series”.

Cuando se le pregunta si el éxito de una ficción centrada en la envidia puede estar relacionado con ciertas características estructurales de la sociedad argentina, Barone responde: “Más que la envidia, en el origen de la Argentina, en el ADN del país, está el amor romántico. Es un tema que atraviesa más de cinco generaciones de argentinos en la vida y en la ficción. La gente extrañaba el amor romántico en la ficción. Además, el personaje de Vicky da cuenta de que el amor romántico puede ser subversivo en su ternura y potencia y que, en sus desbordes, ni siquiera respeta al patriarcado. Me parece que lo que hace Envidiosa es rascar en esa zona romántica estructural que todos tenemos en el fondo y que guardamos como vergüenza en el cajón de las medias, en algún librito de amor convencional o en la dedicatoria que cita a Rayuela de Cortázar. También hay algo con lo que uno puede identificarse con Vicky: ser un eterno perdedor. Históricamente, la ficción creó hermosos perdedores que actúan como espejo de la vida, donde uno viene a perderlo todo. Quizás particularmente más en la Argentina (risas). En todo caso, esas cuestiones no se exorcizan de un día para otro”.
Asimismo agrega: “Tampoco se exorciza ese temor a la envidia que les hacía decir a nuestras madres: ‘Si salís, ponte algo rojo’. Por otro lado, Vicky pone al desnudo y muestra que la envidia está en cierta característica del ser humano. Aunque no lo confesemos, todos en algún momento envidiamos algo. En ese sentido, la falta de hipocresía de Vicky denuncia cualquier falso progresismo que afirma lo contrario. Su personaje es valiente: trabaja con un conflicto interno, contra un enemigo que ella asume como parte de su naturaleza, y lo lleva al extremo mostrándose totalmente vulnerable. Griselda Siciliani captó todo eso a la perfección y lo interpreta magistralmente. Tiene la increíble virtud de que en una escena puede hacer reír y llorar alternativamente”. «

Envidiosa 3
Creación: Carolina Aguirre. Dirección: Daniel Barone. Con Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Lorena Vega, Nicky Nicole, María Abadi. Disponible en Netflix.





